viernes, 26 de diciembre de 2014

#monograficos #arquitectura | AV : monografías 162 | BIG : 2001-2013

BIG : 2001-2013 / [director = editor, Luis Fernández Galiano]
Arquitectura Viva, Madrid : 2013
143 p. : fot., planos
Ed. bilingüe español e inglés
En: "AV : monografías = monographs" N. 162, 2013
ISBN 9788461655922
Arquitectura-- Siglo XXI.
BIG Bjarke Ingels Group.
Sbc Aprendizaje A-72(082) *AVM/162
http://millennium.ehu.es/record=b1782413~S1*spi

Big Bang / Luis Fernández-Galiano

El crecimiento explosivo del estudio de Bjarke Ingels semeja un universo en expansión. Al frente de 190 personas cuando todavía no ha cumplido los 40 años, este danés carismático —tras formarse en la Royal Academy de Copenhague, la ETSA de Barcelona y la oficina de Rem Koolhaas en Rotterdam— fundó en 2001 PLOT con su colega de OMA Julien De Smedt, y emprendió en 2006 su camino independiente como BIG, creando un despacho que desde entonces ha crecido exponencialmente en sus sedes de Copenhague, Nueva York y Pekín. Líder de un equipo competente y motivado que combina la democracia escandinava con la cohesión tribal, Ingels practica con sus “bigsters” una arquitectura proactiva de impacto mediático, realista y onírica a la vez, en un entorno de inteligencia creativa y tenacidad propositiva que los asemeja más a una “startup” tecnológica que a un estudio convencional.

Tuve la fortuna de presidir el jurado de la Bienal de Arquitectura de Venecia que en 2004 premió un proyecto de auditorio firmado por los jovencísimos socios de PLOT, y cuando en 2010 la Bienal decidió hacer balance de sus ediciones anteriores con un ciclo de conferencias, Bjarke Ingels y yo mismo fuimos invitados por el director de la 9ª edición, Kurt Forster, para representarla con sendas intervenciones en el Teatro alle Tesse del Arsenale, y la ocasión me permitió descubrir el desconcertante talento de un autor cuya actitud es aún más fascinante que sus obras. Ajeno a la retórica académica —pese a haber transitado como profesor por Rice, Harvard, Columbia y Yale—, Ingels reúne la curiosidad inquisitiva con una franqueza que desarma y, como he podido comprobar cuando lo he visitado en Nueva York, un estilo de vida informal con una ambición profesional descomunal.

Ningún desafío arredra a este arquitecto que se mueve en bicicleta por la Gran Manzana mientras concibe obras colosales, que ya no diseña con el lápiz o el ordenador sino con la gente, y que aspira a reconciliar lo funcional y lo fantástico con el talante positivo que expresa como un eslogan casi publicitario el título de su monografía en forma de cómic de 2009, “Yes is more”. Bjarke Jensen Ingels —que prefirió para su persona pública el menos común apellido materno— desconfía de la cultura que se confunde con el entretenimiento, juzga la política y la economía como las dos únicas secciones adultas de los periódicos, y se ha propuesto construir con su estudio las utopías pragmáticas de nuestra época. Los grandes proyectos y las grandes ideas alimentan con la misma naturalidad la combustión alegre de un colectivo que irradia el universo de la arquitectura con la energía blanca de una estrella joven.

jueves, 25 de diciembre de 2014

#monograficos #arquitectura | AV : monografías 153-154 | España 2012


España 2012 : Spain yearbook / director-editor, Luis Fernández Galiano
Arquitectura Viva, Madrid : 2012
239 p. : il.
Ed. bilingüe español e inglés
En: AV : monografías = monographs, n. 153-154 (Enero - Abril 2012)
Arquitectura -- Siglo XXI -- España.
Sbc Aprendizaje A-72(082) *AVM/153-154
http://millennium.ehu.es/record=b1740898~S1*spi

El precipicio y la protesta / Luis Fernández-Galiano

Los protagonistas de 2011 han sido un abismo y un clamor: el abismo en que amenazan con precipitarse las economías europeas, golpeadas por la crisis de la deuda y la moneda común, en una caída que tendría repercusiones en Estados Unidos e incluso en los pujantes países emergentes; y el clamor de protesta contra las élites políticas y financieras, que incendió el mundo árabe, tuvo en el 15-M español el episodio más notorio de la Europa meridional y alcanzó Estados Unidos con la denuncia popular de Wall Street. Ambos rasgos, precipicio y protesta, están además íntimamente vinculados, porque es el vértigo del abismo el que hace aceptar a las poblaciones sacrificios inéditos, y la frustración con la esterilidad de esas medidas para reanimar la economía lo que alimenta la indignación con el statu quo.

En nuestro continente, las urgencias de la crisis financiera —que han propiciado la sustitución de políticos por tecnócratas en algunos de los países más afectados, y muy singularmente en Grecia y en Italia— han puesto en segundo plano las otras crisis del planeta: la climática, que continúa agravándose, con cumbres como la de Durban manifestándose incapaces de tomar decisiones relevantes; la energética, que ha seguido acentuándose tras los daños ocasionados por el tsunami de marzo en la central nuclear de Fukushima, un dramático accidente que ha puesto en cuestión esta fuente de energía en Japón y en el mundo; y la geopolítica, que se ha hecho aún más enrevesada con la retirada estadounidense de Irak, los fracasos en la contención de Irán y la convulsa incertidumbre de la ‘primavera árabe’, una mudanza histórica que resuena con la muerte violenta de dos enemigos públicos de Occidente, Osama Bin Laden y Muamar el Gadafi, y con la concentración de los efectivos militares de la superpotencia en el teatro del Pacífico, como corresponde al nuevo escenario creado por el ascenso impetuoso de China, un país cuyo impulso decidido apenas deja espacio a la disidencia, según pudo comprobarse con la “cause célèbre” de Ai Weiwei, el artista y arquitecto que fue destacado este año como el personaje más influyente del mundo del arte, mientras sufría la detención y el hostigamiento de las autoridades chinas.

Ya en España, el declive industrial y el desplome inmobiliario, unidos a la contracción del gasto público, han llevado a cotas de paro que alcanzan casi el 50% entre los jóvenes, a una inversión de los flujos demográficos hacia la emigración, y a una decepción con el gobierno que condujo a victorias abrumadoras de la oposición conservadora en las elecciones municipales y autonómicas de mayo, así como en las generales de noviembre. La explosión de la burbuja inmobiliaria, unida a la crisis fiscal de todas las administraciones —central, autonómica y local— ha tenido un efecto devastador sobre la arquitectura: el mercado de suelo prácticamente ha desaparecido, la construcción de viviendas se ha desplomado a la décima parte de las iniciadas hace un lustro, y la promoción pública de edificios dotacionales se ha paralizado. El dato de la vivienda es singularmente revelador: en 2006 se iniciaron 865.000, en 2011 apenas 83.000. Más de la mitad de los estudios de arquitectura de Madrid y Barcelona han cerrado, una profesión que no conocía el desempleo tiene hoy un paro estimado de un 45% , y los arquitectos jóvenes emigran masivamente al norte de Europa o al sur de América, a China o al Golfo.

El invierno económico ha congelado también la construcción o las actividades de grandes complejos como la Ciudad de la Cultura de Galicia en Santiago de Compostela o el Centro Niemeyer en Avilés, ha puesto de manifiesto la desmesura de otros que permanecen casi ayunos de rentabilidad económica o social, como el Estadio Olímpico de Sevilla, el Centro de Creación de las Artes en Alcorcón o la Terra Mítica de Benidorm, y ha hecho aflorar escándalos de corrupción vinculados a grandes obras en Mallorca y Valencia, donde Santiago Calatrava ha debido comparecer ante los jueces, un difícil trance acaso compensado por su nombramiento como asesor cultural del Vaticano. Este paisaje desolador ha propiciado la crítica de los arquitectos-estrella y las obras emblemáticas —aunque no ha impedido a la Fundación Botín encargar a Renzo Piano un centro de arte icónico para Santander—, y ha estimulado también una nueva cultura arquitectónica de la eficacia material y la exigencia productiva, presente en el trabajo de constructores-fabricantes como Jean Prouvé, que se expuso en Madrid como una inspiración para el tiempo que viene.

A caballo entre lo viejo y lo nuevo estuvieron muchas de las noticias positivas de un año ominoso que vio sin embargo completarse Madrid-Río, una obra paisajística ejemplar ejecutada por un equipo dirigido por Ginés Garrido; el polémico Metropol Parasol de Jürgen Mayer en Sevilla y el innovador Matadero de Madrid (una adaptación para usos culturales realizada por un grupo de jóvenes arquitectos, entre los cuales Arturo Franco, Churtichaga Quadra-Salcedo, Langarita Navarro, Carnicero, Vila y Virseda o Antón García-Abril), dos ejemplos opuestos de intervención en entornos patrimoniales; o el Museo de Lugo y el Ayuntamiento de Lalín, dos edificios públicos en la Galicia interior que se sumaron a otros logros de sus autores respectivos —Nieto Sobejano y Mansilla Tuñón— en el terreno del diálogo con la historia: la inauguración de la ampliación del Museo de San Telmo en San Sebastián y la obtención del premio FAD por el hotel-restaurante Atrio en el casco antiguo de Cáceres. Y ningún ejemplo mejor de ese diálogo que el Museo de Arte Romano de Rafael Moneo, que celebró sus 25 años mientras en la misma Mérida se terminaban dos obras de arquitectos emergentes que señalan caminos muy divergentes entre sí: el laconismo material del entorno del templo de Diana, de José María Sánchez García, y la policromía en policarbonato de la Factoría Joven, de Selgas Cano, una pareja que culminó también su celebrado Auditorio y Palacio de Congresos El Batel, en Cartagena.

En la escena internacional fue el año de los maestros portugueses, Álvaro Siza, que obtuvo la medalla de la UIA, y Eduardo Souto de Moura, que fue galardonado con el Pritzker y completó en L’Hospitalet un monumental bodegón de edificios; del británico David —aunque no ha impedido a la Fundación Botín encargar a Renzo Piano un centro de arte icónico para Santander—, y ha estimulado también una nueva cultura arquitectónica de la eficacia material y la exigencia productiva, presente en el trabajo de constructores-fabricantes como Jean Prouvé, que se expuso en Madrid como una inspiración para el tiempo que viene.

A caballo entre lo viejo y lo nuevo estuvieron muchas de las noticias positivas de un año ominoso que vio sin embargo completarse Madrid-Río, una obra paisajística ejemplar ejecutada por un equipo dirigido por Ginés Garrido; el polémico Metropol Parasol de Jürgen Mayer en Sevilla y el innovador Matadero de Madrid (una adaptación para usos culturales realizada por un grupo de jóvenes arquitectos, entre los cuales Arturo Franco, Churtichaga Quadra-Salcedo, Langarita Navarro, Carnicero, Vila y Virseda o Antón García-Abril), dos ejemplos opuestos de intervención en entornos patrimoniales; o el Museo de Lugo y el Ayuntamiento de Lalín, dos edificios públicos en la Galicia interior que se sumaron a otros logros de sus autores respectivos —Nieto Sobejano y Mansilla Tuñón— en el terreno del diálogo con la historia: la inauguración de la ampliación del Museo de San Telmo en San Sebastián y la obtención del premio FAD por el hotel-restaurante Atrio en el casco antiguo de Cáceres. Y ningún ejemplo mejor de ese diálogo que el Museo de Arte Romano de Rafael Moneo, que celebró sus 25 años mientras en la misma Mérida se terminaban dos obras de arquitectos emergentes que señalan caminos muy divergentes entre sí: el laconismo material del entorno del templo de Diana, de José María Sánchez García, y la policromía en policarbonato de la Factoría Joven, de Selgas Cano, una pareja que culminó también su celebrado Auditorio y Palacio de Congresos El Batel, en Cartagena.

En la escena internacional fue el año de los maestros portugueses, Álvaro Siza, que obtuvo la medalla de la UIA, y Eduardo Souto de Moura, que fue galardonado con el Pritzker y completó en L’Hospitalet un monumental bodegón de edificios; del británico David Chipperfield, que recibió la medalla de oro del RIBA, terminó su rotunda Hepworth Gallery en Wakefield, y consiguió el Premio Mies por su admirable Neues Museum berlinés, una obra Chipperfield, que recibió la medalla de oro del RIBA, terminó su rotunda Hepworth Gallery en Wakefield, y consiguió el Premio Mies por su admirable Neues Museum berlinés, una obra que reformula los criterios de reconstrucción de edificios históricos; y tristemente también del mexicano Ricardo Legorreta, que obtuvo el Praemium Imperiale poco antes de fallecer el penúltimo día del año, dejando el recuerdo de su obra colorista y cerrando un desfile de las pérdidas en el que también deben mencionarse los españoles Antonio Miró y Eleuterio Población, el húngaro Imre Makovecz, el estadounidense Ralph Lerner y el argentino Mario Roberto Álvarez. Pero la desaparición más sonora fue la de Steve Jobs, un genio del diseño y de la empresa que nos lega los productos de Apple y el proyecto para la nueva sede de la compañía en California, un colosal anillo futurista, liviano como una estación espacial y salido del lápiz de Norman Foster, el mismo arquitecto que inauguró ese año la terminal de Virgin para vuelos espaciales privados.

Más cerca de la tierra, Zaha Hadid obtuvo por segundo año consecutivo el premio Stirling, en esta ocasión por la Evelyn Grace Academy, una escuela londinense que se enreda alrededor de una pista de atletismo; Enric Ruiz-Geli consiguió el premio Building of the Year con su Media-TIC, y proyectó una nueva sede para los experimentos gastronómicos de Ferrán Adriá, tras el anunciado cierre de El Bulli; y los jóvenes de Zigzag alcanzaron el premio de Arquitectura Española con una conjunto de vivienda en Mieres, en un año en que Lacaton Vassal completaron por fin su modélica rehabilitación de una torre residencial, que abre nuevas perspectivas en la regeneración urbana. Fogonazos todos de esperanza en un tiempo atribulado, esmaltado por cierto con proyectos de dimensión espiritual, como el museo vacío de Ryue Nishizawa con la artista Rei Naito en la isla de Teshima, la luminosa iglesia de Rafael Moneo en San Sebastián, y las celdas exactas para monjas clarisas construidas por Renzo Piano en la ladera de Ronchamp: recintos de reflexión en un año jalonado por un centón de precipicios económicos y protestas ecuménicas.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

#libros #arquitectura | Lecciones de arquitectura


Lecciones de arquitectura / Foro Crítica VI ; [editores, Andrés Martínez-Medina, María Elia Gutiérrez Mozo, José Luis Oliver Ramírez]
Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante [etc.], Alicante : 2014
131 p.
ISBN 9788461716968
Arquitectura -- Teoría.
Sbc Aprendizaje A-72.01 LEC
http://millennium.ehu.es/record=b1806957~S1*spi

La colección “Foro Crítica” es una iniciativa del área de conocimiento de Composición Arquitectónica de la Universidad de Alicante en colaboración con el Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante. El libro recoge las conferencias inaugurales de los cuatro semestres entre la primavera de 2011 hasta la primavera de 2013.

DOCUMENTACIÓN
Lecciones de arquitectura
Arquilecturas, 2014-12-08
http://www.arquilecturas.com/2014/12/lecciones-de-arquitectura.html

martes, 23 de diciembre de 2014

#guias #arquitectura | Campus central de ciudad universitaria : patrimonio cultural de la humanidad

Campus central de ciudad universitaria : patrimonio cultural de la humanidad : guía para el visitante = guide for the visitor = guide du visiteur / Enrique X. de Anda Alanís ; textos de conjuntos arquitectónicos, Salvador Lizárraga S.
Universidad Nacional Autónoma de México, México : 2011
79 p. : il.col.
ISBN 9786070225383

Universidad Nacional Autónoma de México.
Construcciones universitarias -- México.
Arquitectura -- Siglo XX -- México.
Sbc Aprendizaje A-727.3 CAM
http://millennium.ehu.es/record=b1806982~S1*spi

La “Ciudad Universitaria” de la UNAM, ha sido uno de los esfuerzos más grandes que se ha hecho en la historia de México moderno para contribuir al conocimiento nacional y universal. Esta obra arquitectónica puesta en funcionamiento en 1954, es un ejemplar único de cómo en la modernidad industrial mexicana fue posible diseñar la ciudad y su arquitectura sometiéndola a objetivos humanos y sociales, sin que estas perdieran su riqueza espacial y artística.

lunes, 22 de diciembre de 2014

#books #construction | Mechanical and electrical equipment for buildings

Mechanical and electrical equipment for buildings / Walter T. Grondzik, Alison G. Kwok
John Wiley & Sons, Hoboken, New Jersey : 2014
12th ed.
XXIV, 1828 p. : il.
ISBN 9781118615904

Construcciones -- Acondicionamientos.
Construcciones -- Equipo eléctrico.
Construcciones -- Equipo mecánico.
Sbc Aprendizaje A-696 MEC
http://millennium.ehu.es/record=b1802140~S1*spi

For more than half a century, this book has been a fixture in architecture and construction firms the world over. Twice awarded the AIA's Citation for Excellence in International Architecture Book Publishing, "Mechanical and Electrical Equipment for Buildings" is recognized for its comprehensiveness, clarity of presentation, and timely coverage of new design trends and technologies. Addressing mechanical and electrical systems for buildings of all sizes, it provides design guidelines and detailed design procedures for each topic covered. Thoroughly updated to cover the latest technologies, new and emerging design trends, and relevant codes, this latest edition features more than 2,200 illustrations--200 new to this edition--and a companion Website with additional resources.

domingo, 21 de diciembre de 2014

#libros #arquitectura | La habitación : más allá de la sala de estar


La habitación : más allá de la sala de estar / Xavier Monteys
Gustavo Gili, Barcelona : 2014
151 p. : il.
ISBN 9788425227394
Arquitectura -- Teoría.
Arquitectura doméstica.
Decoración interior.
Sbc Aprendizaje A-728.1 HAB
http://millennium.ehu.es/record=b1806516~S1*spi
UPV/EHU · DISPONIBLE EN E-LIBRO
http://millennium.ehu.es/record=b1668758~S1*spi

Es habitual que en los libros de teoría e historia de la arquitectura las viviendas aparezcan representadas únicamente por sus salas de estar, dejando de lado el resto de habitaciones. Pareciera que, a pesar de su mayor número, el dormitorio no tuviera trascendencia alguna en una vivienda. Sencillamente no se piensa en él. El predominio de la sala de estar sobre cualquier otro tipo de estancia limita el potencial que podría tener la vivienda contemporánea. Este ensayo aboga por una casa con mayor sentido y complejidad y, a través de la reflexión en torno a la habitación con usos diversos, defiende la ambigüedad y la no especialización de los espacios domésticos.

Para ello Xavier Monteys recurre a una colección variada de estancias de procedencia heterogénea. Encontramos habitaciones ante las que se ha desempolvado la mirada para volver a observarlas, otras extraídas de algunos textos literarios o sacadas de lienzos de exposiciones y museos, y otras procedentes de instalaciones y experimentos realizados por artistas contemporáneos. El conjunto se convierte en una casa con muchas habitaciones que permiten diferentes modos de vida y por la que podemos transitar de un modo imaginario y, sobre todo, desencadenar un flujo de nuevas miradas que transformen nuestra concepción reduccionista de la vivienda contemporánea.

Xavier Monteys (Barcelona, 1953) es catedrático de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Dirige el grupo de investigación “Habitar” y coordina el máster de Teoría y Práctica del Proyecto de Arquitectura en la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura del Vallès (ETSAV). Ha sido profesor en diversos centros universitarios y es colaborador habitual de la revista “Quaderns d’Arquitectura i Urbanisme” y el suplemento “Quadern” del diario “El País”. Autor de diversos libros, entre ellos se encuentran “Le Corbusier: obras y proyectos” y “Casa Collage” (con Pere Fuertes), ambos publicados por la Editorial Gustavo Gili.

ENLACES
Gustavo Gili | La habitación : más allá de la sala de estar
http://ggili.com/es/tienda/productos/la-habitacion