Obras tunecinas de Joseph Hiriart, maestro del Art-Déco (1927-36) / Lauren Etxepare Igiñiz.
En: Ars Bilduma [ISSN 1989-9262], 11 (2021), 49-67.
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Cita APA-7: Etxepare Igiñiz, Lauren (2021). Obras tunecinas de Joseph Hiriart, maestro del Art-Déco (1927-36). Ars Bilduma [ISSN 1989-9262], 11, 49-67.
Open Access / RE-OJS-UPV/EHU
https://doi.org/10.1387/ars-bilduma.21927
[.es] Joseph Hiriart fue uno de los principales arquitectos de la ‘Exposition des Arts décoratifs industriels et modernes’ celebrada en Paris (1925). Desde su estudio de París, junto con sus asociados Georges Beau y Georges Tribout, proyectó un conjunto de brillantes obras, entre las que destacan las realizadas en el País Vasco francés. En 1927, en vista de la recesión económica y tras asociarse con Jean-Marcel Seignouret, Hiriart abrió un estudio en la ciudad de Túnez. Durante diez años, llevaron a cabo una serie de proyectos residenciales y dotacionales, que, aunque memorables, han permanecido en el olvido. Es hora de conocerlos.
[...] Joseph Hiriart, hijo de Pierre y de Jeanne Vedet, nació en el número 6 de la calle Pannecau, Bayona, el 6 de marzo de 1888. En 1899 ingresó, tras cursar la escuela primaria, en el Seminario de Larresoro, donde recibió una educación clásica basada en la gramática, la retórica, la moral y la literatura. En 1905 se inscribió en la Escuela de Bellas Artes de Burdeos, para estudiar artes industriales y decorativas. Era una escuela pionera, en la cual se formaba a los alumnos en la reproducción de modelos neoclásicos por medios industriales; así es como Hiriart, con la ayuda de coleccionistas de arte y empresarios bordeleses, fue formado en todo tipo de técnicas experimentales, tales como la del grabado y la litografía, la reproducción de modelos clásicos, la impresión sobre cerámica, el tapizado o la edición de libros.
Gracias a una beca concedida por el Ayuntamiento de Bayona, pudo inscribirse en la École des beaux-arts de Paris, donde ingresó en 1911 para estudiar arquitectura. Fue admitido en el atelier de Gustave Umdenstock, quien había realizado diversas obras para la ‘Compagnie des chemins de fer du Nord’. Su informe relativo al primer curso de Hiriart, dice así: «très régulier et assidu, doué au point de vue de son métier; cet élève a de grandes facilités et par dons naturels tous moyens lui permettant de réussir; il a commencé à produire en qualité et en originalité depuis un an». A tenor de los premios obtenidos durante los cursos posteriores, fue un estudiante ciertamente ejemplar, que obtuvo no pocas medallas y menciones en dibujo, modelado y perspectiva. Imperaba el estilo Beaux Arts, resultado de un siglo y medio de instrucción bajo la autoridad, primero, de la Académie royale d'architecture, y después de la revolución, de la sección de arquitectura de la Académie des Beaux-Arts. Era un estilo clásico, que se nutría de las grandes tradiciones, caracterizado, en lo que a la arquitectura de refiere, por la simetría, la jerarquzación de los espacios, el historicismo, la policromía en sus interiores y un profuso repertorio de elementos ornamentales. Al estilo Beaux-Arts corresponden, por ejemplo, la Ópera de Paris, de Charles Garnier, inaugurada en 1875, o la Estación de Orsay, de Victor Laloux, abierta en 1900.
Su carrera quedó interrumpida en 1914, tras estallar la Primera Guerra Mundial (1914-18), toda vez que Francia lo llamó, como al resto de varones menores de 45 años, a luchar por la patria. En el Departamento de los Bajos Pirineos fueron movilizados 45.000 soldados, de los cuales 25.000 salieron de Bayona. Las poblaciones del País Vasco francés quedaron desiertas, paralizándose toda actividad. Hiriart se enroló en la aviación, llegando a ser sargento de la escuadrilla Chauny. El 1 de febrero de 1916, cuando sobrevolaba territorio alemán, su avión fue alcanzado por un tiro, siendo obligado a aterrizar. Fue detenido y trasladado a un campo cercano a Manheim, en el sur de Darmstadt. Había allí 16.000 presos, de los cuales 2.000 eran franceses. Trabajaban a la intemperie, organizados en comandos. El bayonés recurrió a la retórica y a la poesía aprendidas en Larresoro, y gracias a sus dotes escénicas, inventó todo tipo de actividades con el fin de hacer más leve la vida de los demás presos, tales como la publicación de una revista o la programación de funciones de teatro. No obstante, en la primavera de 1917, consiguió escapar del campo y regresar a Bayona. Al tiempo, en reconocimiento a sus actos, recibiría la Cruz de Guerra y la Medalla Extranjera, así como el nombramiento de Caballero de la Legión de Honor.
Regresó a la vida civil para reemprender sus estudios en 1919, tras ser calurosamente recibido por el director de la Escuela de Bellas Artes de Paris, el retratista bayonés Léon Bonnat. Como muchos otros estudiantes, Hiriart soñaba con recibir el Prix de Rome, premio con el que se reconocía a los estudiantes de mayor talento, consistente en una beca para realizar una estancia de cinco años en la Villa Medici, sede de la Academia Francesa en Roma, situada junto a los jardines de Villa Borghese. Era un premio que además de reconocer los méritos académicos, brindaba la oportunidad de recibir todo tipo de honores y encargos8. Dado que tan solo recaía en un estudiante, y a pesar de sus esfuerzos, Hiriart no obtuvo el premio.
Se casó con Joséphine Signoret el mismo año en que reemprendió sus estudios. El padre de Joséphine era de Barcelonnette, Occitania; su madre, Caroline Lacouture, era natural de Ahurti, localidad cercana a Bayona, situada en la ribera del Adur. Los padres de Joséphine se habían conocido en New Biscay, Chihuahua. Su padre, propietario del almacén Palacio del hierro, en Ciudad de Méjico, había prosperado en el mundo de los negocios, y en 1910, la familia regresaba enriquecida al País Vasco. Al poco tiempo, sin embargo, el padre de Joséphine fallecía en un accidente. Joseph y Joséphine se establecieron en París y el bayonés obtuvo su título de ‘Architecte diplômé par le gouvernement’ en 1922. [...]
[...] Joseph Hiriart, hijo de Pierre y de Jeanne Vedet, nació en el número 6 de la calle Pannecau, Bayona, el 6 de marzo de 1888. En 1899 ingresó, tras cursar la escuela primaria, en el Seminario de Larresoro, donde recibió una educación clásica basada en la gramática, la retórica, la moral y la literatura. En 1905 se inscribió en la Escuela de Bellas Artes de Burdeos, para estudiar artes industriales y decorativas. Era una escuela pionera, en la cual se formaba a los alumnos en la reproducción de modelos neoclásicos por medios industriales; así es como Hiriart, con la ayuda de coleccionistas de arte y empresarios bordeleses, fue formado en todo tipo de técnicas experimentales, tales como la del grabado y la litografía, la reproducción de modelos clásicos, la impresión sobre cerámica, el tapizado o la edición de libros.
Gracias a una beca concedida por el Ayuntamiento de Bayona, pudo inscribirse en la École des beaux-arts de Paris, donde ingresó en 1911 para estudiar arquitectura. Fue admitido en el atelier de Gustave Umdenstock, quien había realizado diversas obras para la ‘Compagnie des chemins de fer du Nord’. Su informe relativo al primer curso de Hiriart, dice así: «très régulier et assidu, doué au point de vue de son métier; cet élève a de grandes facilités et par dons naturels tous moyens lui permettant de réussir; il a commencé à produire en qualité et en originalité depuis un an». A tenor de los premios obtenidos durante los cursos posteriores, fue un estudiante ciertamente ejemplar, que obtuvo no pocas medallas y menciones en dibujo, modelado y perspectiva. Imperaba el estilo Beaux Arts, resultado de un siglo y medio de instrucción bajo la autoridad, primero, de la Académie royale d'architecture, y después de la revolución, de la sección de arquitectura de la Académie des Beaux-Arts. Era un estilo clásico, que se nutría de las grandes tradiciones, caracterizado, en lo que a la arquitectura de refiere, por la simetría, la jerarquzación de los espacios, el historicismo, la policromía en sus interiores y un profuso repertorio de elementos ornamentales. Al estilo Beaux-Arts corresponden, por ejemplo, la Ópera de Paris, de Charles Garnier, inaugurada en 1875, o la Estación de Orsay, de Victor Laloux, abierta en 1900.
Su carrera quedó interrumpida en 1914, tras estallar la Primera Guerra Mundial (1914-18), toda vez que Francia lo llamó, como al resto de varones menores de 45 años, a luchar por la patria. En el Departamento de los Bajos Pirineos fueron movilizados 45.000 soldados, de los cuales 25.000 salieron de Bayona. Las poblaciones del País Vasco francés quedaron desiertas, paralizándose toda actividad. Hiriart se enroló en la aviación, llegando a ser sargento de la escuadrilla Chauny. El 1 de febrero de 1916, cuando sobrevolaba territorio alemán, su avión fue alcanzado por un tiro, siendo obligado a aterrizar. Fue detenido y trasladado a un campo cercano a Manheim, en el sur de Darmstadt. Había allí 16.000 presos, de los cuales 2.000 eran franceses. Trabajaban a la intemperie, organizados en comandos. El bayonés recurrió a la retórica y a la poesía aprendidas en Larresoro, y gracias a sus dotes escénicas, inventó todo tipo de actividades con el fin de hacer más leve la vida de los demás presos, tales como la publicación de una revista o la programación de funciones de teatro. No obstante, en la primavera de 1917, consiguió escapar del campo y regresar a Bayona. Al tiempo, en reconocimiento a sus actos, recibiría la Cruz de Guerra y la Medalla Extranjera, así como el nombramiento de Caballero de la Legión de Honor.
Regresó a la vida civil para reemprender sus estudios en 1919, tras ser calurosamente recibido por el director de la Escuela de Bellas Artes de Paris, el retratista bayonés Léon Bonnat. Como muchos otros estudiantes, Hiriart soñaba con recibir el Prix de Rome, premio con el que se reconocía a los estudiantes de mayor talento, consistente en una beca para realizar una estancia de cinco años en la Villa Medici, sede de la Academia Francesa en Roma, situada junto a los jardines de Villa Borghese. Era un premio que además de reconocer los méritos académicos, brindaba la oportunidad de recibir todo tipo de honores y encargos8. Dado que tan solo recaía en un estudiante, y a pesar de sus esfuerzos, Hiriart no obtuvo el premio.
Se casó con Joséphine Signoret el mismo año en que reemprendió sus estudios. El padre de Joséphine era de Barcelonnette, Occitania; su madre, Caroline Lacouture, era natural de Ahurti, localidad cercana a Bayona, situada en la ribera del Adur. Los padres de Joséphine se habían conocido en New Biscay, Chihuahua. Su padre, propietario del almacén Palacio del hierro, en Ciudad de Méjico, había prosperado en el mundo de los negocios, y en 1910, la familia regresaba enriquecida al País Vasco. Al poco tiempo, sin embargo, el padre de Joséphine fallecía en un accidente. Joseph y Joséphine se establecieron en París y el bayonés obtuvo su título de ‘Architecte diplômé par le gouvernement’ en 1922. [...]


