Mostrando entradas con la etiqueta Tiendas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tiendas. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de marzo de 2015

#libros #historia | Historias de la Avenida. II, Pares

Historias de la Avenida. II, Pares / Juan José Fdz. Beobide, Lola Horcajo Calixto, Carlos Blasco Olaetxea
Gráficas Lizarra, Estella : 2014
216 p. : fot.
Publicado sin port. Datos tomados de la cub.
Número monográfico de: Comercios donostiarras, ISSN 2171-6803, n. 7 (2014)

Tiendas -- Gipuzkoa.
Tiendas -- Decoración.
Fotografía documental.
Donostia-San Sebastián -- Historia.
Sbc Aprendizaje A-725.21 HIS/II
http://millennium.ehu.es/record=b1809731~S1*spi

Este trabajo recoge la historia de los comercios más emblemáticos que se han instalado, a lo largo de la historia, en la Avenida de la Libertad. Dado el importante número de ellos, se han dividido en dos partes. En este libro se cuenta la historia de los números pares.

El vaivén de la Avenida
Seis meses después del libro dedicado a los comercios de los números impares de la avenida de la Libertad, se publica el dedicado a los pares. Antes y ahora, el baile de firmas sigue vigente.
Carolina Alonso | Noticias de Gipuzkoa, 2015-01-11 http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2015/01/11/vecinos/donostia/el-vaiven-de-la-avenida

Con el cambio de año, llegó a las librerías una nueva publicación que homenajea a los comercios donostiarras. En este caso, se trata del séptimo libro dedicado a los establecimientos comerciales de la ciudad, escrito por Lola Horcajo, Juan José Fernández Beobide y Carlos Blasco Olaetxea. Los protagonistas en esta ocasión son las tiendas, bancos, cafeterías y restaurantes del lado de los números pares de la Avenida de la Libertad. El nuevo título, Historias de la Avenida II, completa al que salió a la luz hace seis meses, protagonizado por el lado de los números impares.

Se da circunstancia de que la principal arteria comercial de la capital guipuzcoana durante décadas se encuentra en la actualidad inmersa en una revolución de cambios de establecimientos, una más que añadir a las numerosas transformaciones de firmas que ha sufrido a lo largo de su historia. La construcción de esta vía arrancó en 1864, cinco años después del derribo de las murallas.

La zapatería Ayestarán de la esquina Avenida-Loiola ha cerrado sus puertas recientemente, aunque ha abierto otro establecimiento en la calle Txurruka, en el local de la joyería Astrain. Unas bellas fotografías y un vídeo emocionante, titulado Amamos el suelo que pisamos, se han unido al adiós de un comercio con siete décadas de vida, que fue pionero al incluir columpios para los niños en su interior.

Pero esta tienda se hallaba en los números impares. En los pares, a los que hace referencia la nueva publicación de Horcajo y compañía, ha cerrado recientemente la joyería Durant, reconvertida ahora a la cadena Aristocrazy. La zapatería Siglo XXI también ha saldado su género y antes lo hizo la tienda de ropa infantil Friki. La Gelatería ha sido sustituida por Ritual’s e, incluso, la tienda más nueva de la calle, Natura, se ha convertido en Boutique Swing.

Los autores del libro despiden con cariño las últimas tiendas que han echado el cierre en la Avenida. “No sabemos si ello ha sido producto de la crisis, de la actualización de las rentas antiguas, de lo cotizados que están los locales del centro o de una suma de todo ello. El hecho cierto es que en estos meses han desaparecido comercios que llevaban entre nosotros muchísimas décadas”, señalan en el prólogo.

Brunet, Lyonnais... Pero, aunque ahora parece ser época de cierres, la Avenida donostiarra siempre ha sido punto de apertura de nuevos establecimientos. Desde el inicio de su construcción, hace 145 años, el empuje de la pequeña ciudad de entonces se vio reflejada en esta calle, donde todos los emprendedores querían instalarse, al igual que lo hacían los bancos, como el Crédit Lyonnais, la Banca Brunet o el Banco Español del Río de la Plata.

Esta pujante historia puede conocerse con detalle en la publicación que, como es habitual en todas los realizadas por el trío de investigadores, cuenta con numerosas fotografías que ilustran las historias, tanto de los tiempos más lejanos, como de los cercanos.

Historias de la Avenida II arranca por el primero de los comercios de esta calle, Los Fabricantes Unidos, una tienda de menaje del hogar y ferretería que tuvo ocho décadas de vida para cerrar sus puertas en 2005. El imponente local, con acceso por el chaflán, tenía sus orígenes en el indiano de Azpeitia Anastasio Azpiazu y llegó a tener una quincena de trabajadores, algunos de los cuales recuerdan en la publicación que estaba prohibido decir “No hay”. La consigna del último jefe, Don Ignacio Azpiazu, era “Aquí no se puede decir No hay. Si no lo tenemos igual, lo tenemos parecido”.

Balenciaga
En la misma manzana estuvieron los talleres del modisto Balenciaga, en los que llegaron a trabajar unas 80 operarias en los años 1950. La fama internacional del diseñador de Getaria dejó su huella en Donostia y las numerosas cortadoras y modistas que trabajaron para él siempre hicieron gala de su paso por estas instalaciones.

Y el deporte también estuvo presente en los números pares de la Avenida. La tienda Elizondo, ubicada en el número 4, y dedicada a artículos de viaje y armería, como figuraba en su escaparate, sucedió en 1962 a la fundada anteriormente en la calle Prim. Fue Joseba Elizondo, entrenador del Real Unión, del Sanse y dos veces de la Real Sociedad, el fundador de este comercio de artículos deportivos de la ciudad, que se distinguió también por sus cuidados escaparates, como el que confeccionaron cuando el hombre llegó a la luna en 1969.

La publicación de los investigadores donostiarras rescata también la historia de las oficinas de la Telefónica, que fueron inauguradas por la reina María Cristina en 1913, en el primer centenario del incendio de la ciudad. El edificio, obra del arquitecto José María Vega, está ahora ocupado por oficinas del Banco de Santander y conserva la antigua y llamativa vidriera en el lucernario.

Numerosas tiendas de vestir y calzar, como Solca, camisería Avenida, calzados Muro, sastrería Auzmendi, Modas Elena, Casa Parra y Paragüería Erro, entre muchas otras, tienen también su hueco merecido en el nuevo libro a la venta en las librerías.

Imagen: El Diario Vasco
La Avenida, un gran salón aristocrático
La llegada del alumbrado eléctrico impulsó los comercios más exclusivos y vanguardistas. La segunda parte del libro 'Historias de la Avenida' pasea por las tiendas que en los dos últimos siglos han ocupado los números pares de la principal arteria de la ciudad
Jorge F. Mendiola | El Diario Vasco, 2014-12-30
http://www.diariovasco.com/san-sebastian/201412/30/avenida-gran-salon-aristocratico-201412300847.html

«La avenida de la Libertad es no sólo una de las arterias principales de la ciudad, sino también su calle más bonita, ancha, llana, con magníficos edificios, cafés y comercios. Está pavimentada como pueda estarlo la mejor calle de Europa y tiene un doble alumbrado de gas y electricidad, que en las noches de verano le da el aspecto de un gran salón aristocrático». La guía de San Sebastián de 1923 describía así la Avenida, antiguo Camino Real y eje vertebrador de una ciudad que encaraba los retos de la modernidad.

Ya por aquel entonces era el epicentro de la actividad comercial donostiarra y con la llegada de los avances tecnológicos alumbró el desarrollo de los establecimientos más exclusivos y vanguardistas. Lo cuentan Juan José Fernández Beobide, Lola Horcajo y Carlos Blasco en la segunda parte de 'Historias de la Avenida', un libro que continúa la colección Comercios Donostiarras y que propone un paseo por las firmas que han ocupado los locales de los números pares a lo largo de los últimos doscientos años.

«Tener iluminación eléctrica era toda una novedad en la época ya que la luz de gas era demasiado tenue, pero no fue el único cambio que transformó la Avenida. En la década de los cincuenta se construyó la mediana de separación entre ambos lados de la calzada. Hasta entonces, los taxis esperaban a los clientes en la mitad, pero con el incremento del tráfico rodado esta maniobra comenzaba a resultar peligrosa», contextualiza Horcajo.

El recorrido por la historia que plantean los autores arranca junto al puente de Santa Catalina y finaliza en la plaza Cervantes con anécdotas e imágenes hasta ahora desconocidas. El punto de partida es Los Fabricantes Unidos, ferretería inaugurada en la esquina de Getaria con San Martín antes de trasladarse en 1925 a su ubicación definitiva. Fue fundada por el emigrante azpeitiarra Anastasio Azpiazu, quien salió del caserío familiar para hacer las Américas «con dos pesetas cosidas a la camiseta y cuatro onzas de chocolate por todo bagaje», según recuerdan las crónicas. Se hizo rico vendiendo chatarra y montó el negocio de menaje, que funcionó hasta 2005.

En el primer piso de ese mismo portal número 2 estaba el taller de Balenciaga, cuyas modistas llenaban la Avenida de alegría y juventud. Las supervivientes de aquella aventura que culminó en 1968 relatan cómo se trabajaba allí y cómo rezaban el rosario en las mesas. En el lado de los pares se encontraba también Sacha, «pastelería fina y salón aristocrático de té» que entre 1930 y 1941 regentó la propia familia Barrenetxe.

Deportes Elizondo, en el paseo de los Fueros sus diez últimos años de existencia, entró en la Avenida en 1962 y pronto destacó por sus escaparates. Fundada por quien fuera entrenador de la Real Joseba Elizondo, este comercio supuso un hito en la ciudad. «No había una tienda de ropa deportiva como tal. Los primeros pantalones vaqueros y de pana, que no estaban confeccionados por pantaloneras, o los comprabas en Francia o en Elizondo, que los empezó a traer aquí», afirma Horcajo. También fueron pioneros Casa Comet, de la que se guardan anuncios desde 1890, y Friki (1969-2011), con sus escaparates de ositos que atraían las miradas de los niños.

En la conquista de la modernidad brillan con luz propia Auzmendi y sus carteles publicitarios con el sello 'Donostiako estiloa'. Santi Auzmendi se trasladó a Donostia en los setenta y antes de fallecer el pasado mes de mayo participó en la corrección del libro, lo que confiere a su capítulo un carácter de homenaje póstumo. «No sabía bien a qué se debían sus problemas de salud y estaba haciendo un esfuerzo para ayudarnos, por lo que para nosotros es especial. Leyó el libro y a los pocos días falleció», confiesa Lola Horcajo.

'Historias de la Avenida II' no se olvida de Calzados Siglo XX, el más antiguo de los comercios de esta arteria hasta que cerró a finales de octubre. Tampoco del Gaviria -antes Xauen- y el Basque, dos históricos cafés que insuflaban vida a la zona gracias a sus terrazas, siempre repletas de público. Ni de Calzados Muro, Camisería Durán, Solca, La Gelateria, Casa Parra, Erro y tantos otros establecimientos con sello Avenida.

Los bancos y Telefónica
El volumen refleja además la importancia que tuvieron los bancos en el desarrollo urbanístico de Donostia. Se les culpa de la pérdida de personalidad sufrida por la Avenida en los últimos tiempos con la proliferación de sucursales, pero los autores advierten de que algunos, como el Banco de Vizcaya, el Banco de Bilbao o el Banco Central están allí desde el principio y construyeron edificios emblemáticos.

No en vano la Avenida ha evolucionado en cuestiones urbanísticas por delante del resto de la ciudad. La Compañía Peninsular de Teléfonos levantó en el número 26 lo que en 1913 se consideró el primer rascacielos. Y las telefonistas fueron otro gremio femenino que, como el de las modistas, alegraba el lugar cada vez que entraba o salía como un ejército de la centralita.

Horcajo asume que la Avenida ya no es lo que era y lamenta el cierre de establecimientos que han marcado época. La progresiva desaparición del comercio tradicional se aprecia ya en el prólogo del libro, donde se enumeran los cambios producidos en los seis meses que han transcurrido desde la publicación de la primera parte, dedicada a los números impares.

«En poco tiempo han tenido que cerrar comercios que llevaban entre nosotros muchísimas décadas como Joyería Durant, que en colaboración con otras firmas contribuyó a crear el Festival de Cine», explica Horcajo.

En ese proceso han surgido nuevas áreas comerciales tanto en el Centro como en las afueras, pero a juicio de la autora «lo que se está perdiendo es personalidad. Ese esfuerzo por buscar la exclusividad, no tanto en cuanto a precio como en cuanto a diferencia, es lo que caracterizaba a la Avenida de los años dorados».

jueves, 20 de noviembre de 2014

#libros #historia | Historias de la Avenida. I, Impares

Historias de la Avenida. I, Impares / Juan José Fdz. Beobide, Lola Horcajo, Carlos Blasco.
Estella : Gráficas Lizarra, 2014.
216 p. : il.
Datos tomados de la cub. Número monográfico de : Comercios donostiarras [ISSN 2171-6803, n. 6 (2014)

/ ES / Libros / ArkiDat / Donostia-San Sebastián – Historia / Fotografía documental / Tiendas - Decoración / Tiendas - Gipuzkoa

📘 Ed. impresa
Cita APA-7: Fernández Beobide, Juan José, Horcajo, Lola, & Blasco Olaetxea, Carlos (2014). Historias de la Avenida. Vol. I, impares. Gráficas Lizarra.
ehuBiblioteka BCG A-725.21 HIS/I
https://ehu.on.worldcat.org/oclc/932792354

Este trabajo recoge la historia de los comercios más emblemáticos que se han instalado, a lo largo de la historia, en la Avenida de la Libertad. Dado el importante número de ellos, se han dividido en dos partes. En este libro se cuenta la historia de los números impares.

La metamorfosis de la Avenida
La serie ‘Comercios donostiarras’ publica la primera parte de su especial dedicado a los establecimientos de la antaño arteria principal de la ciudad. Sus tiendas han perdido categoría y personalidad, y la desaparición de sus cafés le ha quitado vida.
Marco Rodrigo | Noticias de Gipuzkoa, 2014-08-26
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2014/08/26/vecinos/donostia/la-metamorfosis-de-la-avenida

Son 218 páginas en total, y recogen historias, anécdotas y curiosidades de los comercios de la Avenida de la Libertad. “Solo los de la acera de los números impares, la más alejada del Boulevard. Ya que este libro se publica en verano, elegimos el lado de la sombra”, bromea Lola Horcajo, coautora de la obra, que ha elaborado junto a Juan José Fernández Behobide y Carlos Blasco. Esta historiadora donostiarra explica que la edición de los números pares saldrá a la luz “hacia Navidad”. Mientras, la sexta unidad de la serie “Comercios donostiarras” está gozando de una muy buena aceptación.

Así ocurre, en gran parte, porque la Avenida de la Libertad, “antaño Avenida de la Reina, y Avenida de España durante dictadura de Franco”, fue durante muchos años la “arteria principal de la ciudad”, explica Lola Horcajo. “Las murallas de la Parte Vieja se derribaron hace 150 años. El Boulevard se convirtió en el nexo de unión entre la zona antigua y nueva de la ciudad. Y cinco años después ya comenzó a construirse en la Avenida. Se concibió como la arteria que atravesaba Donostia desde la playa hasta el puente de Santa Catalina, el único que había entonces, y que funcionaba como la principal salida de la ciudad”.

Horcajo precisa que la vía enseguida pasó a figurar “en el punto de mira de todos aquellos que querían abrir un comercio de referencia en la ciudad”. La zona enseguida comenzó a ganar en reputación, una inercia que quizás alcanzó su punto más significativo en el año 1920. “Fue en una de las manzanas centrales, la del Banco Guipuzcoano. De allí se eliminó la edificación anterior, la del Hotel du Palais, y en la nueva construcción se ubicaron comercios de referencia: Derby en la esquina con Getaria, Nerecán y la joyería Epelde. Se trata de una manzana en la que, en el libro, hacemos mucho hincapié”, resume Lola Horcajo.

Una manzana cuya evolución reciente, además, también resulta muy significativa. Durante los últimos lustros, “Derby ha dado paso a Pimkie. Y Massimmo Dutti ha ocupado gran parte de los antiguos establecimientos”, detalla la coautora del libro, en referencia a un fenómeno que se ha producido en el resto de la Avenida. “Los antiguos comercios se han ido sustituyendo por otros que, quizás, no dan el nivel de lo que nosotros pensábamos que era la Avenida. Más allá de los precios de sus artículos, hablo de que las nuevas tiendas pertenecen a cadenas multinacionales, no son exclusivas. Son tiendas que encuentras en la Avenida, en otros puntos de Donostia, en otras ciudades e incluso en otros países. No son comercios con personalidad, que es lo que está perdiendo la Avenida”, indica Horcajo.

En cualquier caso, la metamorfosis de la Avenida no atañe únicamente a lo comercial. También afecta a lo social. Y, en este sentido, el mejor botón de muestra es la desaparición casi total de todas las cafeterías de la vía. “Ya solo queda el Avenida XXI. Al margen de alguna heladería, no existe nada más, cuando antes la Avenida de la Libertad suponía el principal punto de encuentro de la ciudad. En verano, las terrazas estaban llenas. Además, las crónicas recuerdan igualmente que los niños disfrutaban viendo los escaparates de los numerosísimos bazares y jugueterías. Todo eso ya no se da y, como consecuencia de ello, ahora la Avenida queda prácticamente muerta una vez que concluye el horario comercial. Es algo que me da mucha pena”, asevera Lola Horcajo, quien no deja de lado el optimismo de cara a un posible regeneración futura de la zona.

espionaje entre costuras El libro recoge de forma detallada, y con interesantes y curiosas ilustraciones, la historia de los comercios de la acera impar de la Avenida. Y además, al margen de los datos objetivos, se adentra también en numerosas anécdotas, como la de Itziar Múgica, de la tienda de moda y sombreros Hermanas Múgica. “Es algo que puede estar de relativa actualidad, tras el éxito de la serie televisiva “El tiempo entre costuras”. Múgica era de familia nacionalista, y vivió trabajando la Guerra Civil, así como el exilio del Gobierno Vasco en París”, precisa Horcajo.

“Con la excusa de que Donostia había quedado aislada y ella tenía que acudir a Francia para descubrir nuevas tendencias, logró viajar varias veces a la capital gala. Lo hizo tras entablar amistad con la mujer de un reputado General. Se desplazaban en coche y ella escondía en su sombrero listas de futuros represaliados. Cuentan que así salvó muchas vidas. Luego fue descubierta por la Gestapo y detenida, pero se libró de ser ejecutada y al tiempo regresó a Donostia”. Es una de las muchas historias relatadas en el libro.

Avenida: un siglo de élite comercial
Lola Horcajo, Juan José Fernández Beobide y Carlos Blasco publican 'Historias de la avenida I'
El libro repasa la historia de los reputados establecimientos de esta arteria comercial, punto de encuentro de donostiarras y de consumo de la realeza
Aingeru Munguía | El Diario Vasco, 2014-08-16
http://www.diariovasco.com/san-sebastian/201408/16/avenida-siglo-elite-comercial-201408160902.html

Antes de ser calle fue Camino Real, luego avenida de la Reina, de la Libertad, de España y, finalmente, Avenida de la Libertad de nuevo. Quizá por tanto cambio los donostiarras la llaman 'la Avenida'. Tras el derribo de las murallas (1864) y el desarrollo del Ensanche, ha sido durante más de un siglo la gran arteria comercial de la ciudad junto al Boulevard. Allí han estado los mejores hoteles, cafés, tiendas de moda, bazares y joyerías. Los bancos llegaron en la última etapa, salvo el Guipuzcoano (1902) que ahí sigue, pero por sus aceras paseaban reyes. Varios de sus establecimientos ostentaron el título de proveedores de la Casa Real. Fue la calle de los cafés cinco estrellas, del hotel de Londres, de sastrerías como Derby o Gutiérrez, de papelerías como Nerecan, de joyerías como Luis Sanz, Beldarrain, o Epelde, y de tiendas como Pluviax, Múgica Hermanas, Ramón Hernández, Calzados la Imperial o Elisa Arin. Solo por hablar de la acera de los impares. Los historiadores Juan José Fernández Beobide, Lola Horcajo y Carlos Blasco han recogido siglo y medio de establecimientos comerciales en su sexta publicación sobre los comercios donostiarras, y dejarán para más adelante el repaso a la historia de los comercios de los portales pares.

El libro, que se podrá adquirir a partir del lunes en las librerías, es una continuación de las publicaciones sobre pastelerías donostiarras, ultramarinos, cafés y cafeterías, y del libro publicado con ocasión del centenario de cinco edificios emblemáticos. El ejemplar muestra a lo largo de 212 páginas, con una gran profusión de imágenes, cómo eran los comercios y la vida de los donostiarras «en la arteria principal de la ciudad», según explica Lola Horcajo. El derribo de las murallas (1864) propició una rápida expansión urbana, con la avenida como gran eje que permitía enlazar con el entonces único puente sobre el río, el de Santa Catalina. A finales del siglo XIX la avenida ya contaba con varios edificios y acogía los primeros cafés que aprovechaban el desarrollo de la ciudad balnearia al calor del casino recién inaugurado en 1887 (el actual Ayuntamiento).

La avenida acogió cafés de la importancia del Gran Café Kutz (esquina con el paseo de los Fueros), el Royalty, el Gran Café Rihn y, más en nuestros días, las populares cafeterías Mónaco y California, la primera que ofreció sandwiches, tortitas, batidos y platos combinados, o el histórico Café Madrid (1926-73).

Pescar desde casa
A finales del siglo XIX, en el edificio de los números 7-9, entre Etxaide y Bergara, dicen los descendientes de sus primitivos moradores que desde sus casas «se podía pescar». El Urumea aún no estaba encauzado y las aguas del río formaban una ensenada que llegaba hasta la actual calle san Marcial. En los cafés de principios de siglo tocaban músicos de renombre como Larrocha o Sorozabal y la condesa de la Laguna acudía a los salones del Gran Café Rihn tras el casino para degustar los cangrejos.

En la avenida se ubicó el mejor hotel de la ciudad, el Gran Hotel de Londres, el de más prestigio hasta la construcción en 1912 del hotel María Cristina. En 1900 se vendió una parte de esa manzana entre Fuenterrabía y Getaria para construir el Banco Guipuzcoano. El establecimiento financiero se hizo finalmente con toda la manzana y levantó allí en 1903 el Hotel du Palais, que entró en crisis con la I Guerra Mundial. La parcela quedó finalmente en manos de la Caja de Ahorros Provincial, que construyó entre 1917 y 1921, con proyecto de Ramón Cortázar, el imponente edificio de cinco casas que conocemos hoy. En su planta baja se establecieron a lo largo de la historia emblemáticos comercios como Derby (1920-2000). Moda inglesa y decoración inglesa. Hasta la madera de caoba que adornaba la tienda se trajo de Londres. Ocho personas atendían en la camisería y la sastrería, otras 30 trabajaban en el taller y además tenía una cajera, un mozo y un botones. Se hicieron famosas las 'tebas' que vendió el establecimiento, que las popularizó tras vérsela puesta al conde de Teba en una ocasión que entró con ella en la tienda. Pero es que esta manzana acogió al establecimiento de máquinas de coser Singer (1920-85), la histórica papelería y copistería Nerecan (1921-2002), y la joyería Epelde (1920-2005). Esta tienda no solo ofrecía joyería sino óptica. El rey Alfonso XIII compró un binocular para poder contemplar las regatas y al poco tiempo llegó a la tienda un funcionario para ofrecer al establecimiento el título de Proveedor de la Casa Real. Este emblemático comercio diseñó también la Copa de Oro que hoy se entrega al ganador de la carrera de caballos más importante de la temporada hípica donostiarra.

La sombrerería de las Hermanas Múgica, en la placita del Guipuzcoano (hoy, Lottusse) fue una institución, incluso entre la familia real. Una sobrina nieta de las fundadoras, Itziar Múgica, formó parte de una red de espionaje durante la Guerra Civil. Su misión era llevar a París información de los condenados a muerte en la cárcel de Ondarreta. Introdujo la información en los forros de los sombreros y convenció a una clienta, mujer de un general, para que la llevará con ella a París con la excusa de traerse a San Sebastián los últimos diseños de la capital francesa. Cuando los nazis ocuparon Francia en la II Guerra Mundial destaparon en 1940 esta red de espionaje e Itziar fue encarcelada y condenada a muerte. En 1945 tras perder la guerra los alemanes, Itziar fue excarcelada.

La avenida fue sede de grandes bazares como Araluce, Picadilly, Zaragozano, Ayani, Munoa... Y también de populares tiendas como Calzados la Imperial que en 1962 traspasó el local de la esquina con la calle Loiola a Ayestaran, lo que catapultó a esta empresa que había iniciado su andadura en 1947 en la calle Elcano. En los buenos tiempos «el primer día de rebajas se llegaba a vender 900 pares». Los tataranietos de Antonio Ayestaran, el 'guantero' -hacia guantes para los pelotaris en Iparralde-, tienen hoy dos tiendas en la avenida, otra en la calle Fuenterrabía y una cuarta en Elcano. Pero es que en la avenida se creó en 1948 la muñeca Mari Cris, abrió su establecimiento Willy Koch y reputados empresarios como el joyero Luis Sanz tuvieron sus tiendas y engrandecieron el prestigio del comercio donostiarra.

ENLACES
Web | Comercios donostiarras
http://www.comerciosdonostiarras.com/

miércoles, 17 de julio de 2013

#libros #arquitectura | Moda : arquitectura corporativa



Moda : arquitectura corporativa / [editores] Alejandro Bahamón, Ana Cañizares ; [textos, Ágata Losantos, Antonio Corcuera].
Parramón Arquitectura y Diseño, Barcelona : 2007.
167 p. : il.
ISBN 9788434232075
Biblioteca Sbc Aprendizaje A-725.21 MOD

La moda, uno de los segmentos más refinados del mundo de las grandes corporaciones, ha comenzado recientemente a utilizar la arquitectura como estrategia para comunicar sus principios y captar la atención de potenciales clientes. Este fenómeno resulta en todo un movimiento arquitectónico, que en el mundo de la moda hasta hace pocos años se limitaba al plano del diseño interior, conducido por los más afamados arquitectos internacionales. La selección de proyectos aquí presentados responde a una nueva generación de edificios, aparecidos hace algo más de una década, a los cuales se debe prestar especial atención, ya que en ellos se recogen características particulares de una nueva arquitectura corporativa.

La estructura del libro, que agrupa los edificios producidos por las marcas luego de una presentación de cada una de ellas, permite entender los principios filosóficos de cada firma y su evolución en el plano de la arquitectura. Se analizan las cuestiones volumétricas de cada edificio y su lenguaje formal, determinantes para cumplir su propósito de objetos mediáticos, así como sus detalles constructivos, que nos hablan de las nuevas tecnologías aplicadas en su construcción.