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lunes, 31 de mayo de 2021

#libros #descripciones | Bizarrerías y encantos : 25 estampas de una Vasconia singular

Bizarrerías y encantos : 25 estampas de una Vasconia singular / Juan Aguirre Sorondo.

Donostia-San Sebastián : Michelena Artes Gráficas, 2020.
148 p. : il.
Serie: Mono-Gráficas ; 28.

/ ES / Libros / País Vasco – Descripciones y viajes

📘 Ed. impresa: ISBN 9788412120806
Cita APA-7: Aguirre Sorondo, Juan (2020). Bizarrerías y encantos : 25 estampas de una Vasconia singular. Michelena Artes Gráficas.
ehuBiblioteka BCG A-908.460.15 BIZ
https://ehu.on.worldcat.org/oclc/1241972491 
[.es] Desde 1993, la colección mono-gráficas Michelena viene recogiendo aspectos culturales, naturales y patrimoniales del país. En su último número, "Bizarrerías y encantos. 25 estampas de una Vasconia singular", el socio Juan Aguirre ha rescatado contenidos de entre los cerca de 1.400 artículos publicados en la prensa vasca entre 1995 y 2014 por el etnógrafo y divulgador guipuzcoano Antxon Aguirre Sorondo, Premio Manuel Lekuona 2014. El libro, ilustrado con fotografías pertenecientes al Fondo Antxon Aguirre Sorondo gestionado por la Fundación Sancho el Sabio de Vitoria, permite descubrir ritos, personas y lugares interesantes y en algunos casos no demasiado conocidos, al tiempo que sugiere propuestas de posibles escapadas para cuando podamos desplazarnos libremente por nuestra geografía.

En el momento actual, “no podemos, aunque nos cueste, cesar la actividad cotidiana”. Sabemos que tenemos que hacer esfuerzos y sacrificios para que la vida continúe aunque con sus limitaciones, pero siendo positivos y solidarios podremos afrontar la pesadilla que este año se nos ha presentado. Pasaba el tiempo y dudábamos si publicar o no el número 28 de nuestra colección ‘mono-gráficas michelena’. Motivos teníamos para ello, ya que, al igual que la mayoría de las empresas, la cancelación de trabajos, el tener que acogernos por motivos más que conocidos al ERTE, el confinamiento, la enfermedad o los problemas de conciliación trabajo/familia... eran más que suficientes para no estar animados a ello. Pero después de “71 años” de actividad gráfica, con sus satisfacciones y problemas que día a día han ido surgiendo, aunque quizás no tan importantes como el actual —en cuanto a salud y economía, al menos, me refiero—, decidimos que no nos podíamos detener y teníamos que intentar que la colección ‘mono-gráficas’ no dejara de imprimirse a pesar de las condiciones con las que estamos conviviendo. Al quedar tan poco tiempo para ello, echamos mano de los amigos de nuestro entorno a ver si encontrábamos algún tema, siquiera a medio hacer y se pudiera acabar en tan breve plazo para que lo pudiéramos publicar.

Hubo suerte cuando a Juan Aguirre Sorondo le hicimos la consulta sobre si disponía de algún material para su publicación y nos propuso este trabajo, que consideramos muy interesante, ya que la mayoría de los lugares descritos son desconocidos para casi todos nosotros. ¡Enhorabuena, Juan, por descubrirnos esos lugares y dedicar unas “horas” para finalizarlo en tan poco tiempo! Y gracias allí donde estés, amigo Antxon Aguirre Sorondo, por todo el trabajo realizado en tu prolífera vida del que todavía nos seguimos beneficiando. Para ilustrar esta publicación hemos utilizado diapositivas depositadas en el fondo fotográfico de Antxon Aguirre Sorondo, situado en la Fundación Sancho el Sabio de Vitoria, y a la cual agradecemos su colaboración. Hacemos extensivo nuestro agradecimiento a otras personas o entidades que también nos han facilitado otras fotografías: Juan Antonio Sáez García, Josemari Alemán Amundarain, Carlos Galán, Cristina (Lekeitioko Turismo Bulegoa), María López (Archivo de Torre Loizaga), Iñaki Lakarra (Cicloteka), Manuel González, Ernesto Ochoa, Eli Bergara y Alicia Marín (Ayuntamiento de Oyón-Oion/Labraza), Joseba Ibáñez (Ibaola Harriak), Ofi cina de Turismo Vitoria/Gasteiz, Ofi cina de Turismo de Biarritz, Museo de la Bicicleta Karpy y Kepa Baquedano.

martes, 31 de marzo de 2020

#libros #fotografia | Paisajes y naturaleza

Paisajes y naturaleza / Iratxe Tejedor Jaunarena, Unai Huici Alejandro, Enrique Pinter Llopis.
Donostia-San Sebastián : Michelena Artes Gráficas, 2019.
Serie: Mono-Gráficas Michelena ; 27.
Textos en español y euskara.
ISBN 9788412120806

/ EUS / ES / Libros / Fotografía de la naturaleza / Fotografía de paisajes / País Vasco – Descripciones y viajes
ehuBiblioteka BCG A-77.04 PAI
https://ehu.on.worldcat.org/oclc/1138888592

[.eus] “Aurreko monografikoetan, argitaratu beharreko lana aukeratu genuenean, aztertu beharreko gaia interesgarria zen begiratzen genuen, tokikoa zelako, ahalik eta jende gehienari gustatzen zitzaiolako nahiz gaurkotasunekoa zelako. Oso lan ona genuen, baina batzuetan, jakina, material grafikoa ez zen kalitate fotografiko onenekoa. Aurten, lehentasuna eman diogu kalitate horri, eta, beraz, berori ekar dezakeen gai bat aukeratu dugu: natura. Gai hori, urrutira joan gabe, familiaren, enpresaren edo adiskitasunaren esparruan aurkitu dugu.Eskerrak eman nahi dizkiegu Iratxe, Unai eta Enriqueri beren lana ekartzeagatik. Bide batez, dituzten argazki ugarietako batzuek hainbat sari jaso dituzte dagoeneko. Orain, argitalpen bat gehiago izango dute beren curriculumean.”

[.es] “En los anteriores monográficos al escoger que trabajo íbamos a publicar, mirábamos si el tema a tratar era interesante, bien porque fuera local, que gustara al mayor número de personas o fuera de actualidad. Contábamos con un trabajo muy bueno pero a veces el material gráfico por motivos obvios no era de la mejor calidad fotográfica. Este año hemos dado prioridad a dicha calidad, por lo que hemos escogido un tema que puede aportarla como es la naturaleza y que sin ir muy lejos dentro del círculo familiar, de empresa o de amistad, lo hemos encontrado. Les damos las gracias a Iratxe, Unai y Enrique por aportar su trabajo, y que por cierto algunas de sus muchas fotografías de las que tienen, ya han sido reconocidas con diversos premios. Ahora van a tener una publicación más en su currículum.”

lunes, 27 de mayo de 2019

#libros #ordenaciondelterritorio | Gipuzkoa : una mirada indiscreta sobre el territorio (y un vistazo sobre Araba y Bizkaia)

Gipuzkoa : una mirada indiscreta sobre el territorio (y un vistazo sobre Araba y Bizkaia) / Juan Antonio Sáez García.
Astigarraga : Michelena Artes Gráficas, 2018.
208 p. : il.
Serie: Mono-Gráficas Michelena ; 26.
ISBN 9788494333491

/ ES / Libros / Gipuzkoa – Descripciones y viajes / Ordenación del territorio – País Vasco
ehuBiblioteka BCG A-910.4 GIP
https://ehu.on.worldcat.org/oclc/1089810578

[.es] Nuevo número de la Colección Mono-gráficas Michelena. En este número el autor pretende dar a conocer los medios que hoy en día nos aportan las “nuevas tecnologías de la información” para obtener información gráfica del territorio. ¡Si levantaran la cabeza los cartógrafos de hace tan solo cuarenta años...!, los cerrarían como lo harían los de las artes gráficas.

jueves, 26 de abril de 2018

#libros #arquitectura | La ciudad que perdimos : la gestión del patrimonio urbano en San Sebastián 1950-2017

Galdu genuen hiria = La ciudad que perdimos : la gestión del patrimonio urbano en San Sebastián 1950-2017 / Alberto Fernández-D'Arlas, Eneko E. Oronoz.
Michelena, Donostia-San Sebastián : 2017.
236 p. : il.
Colección: Mono-Gráficas Mitxelena ; 25.
ISBN 9788494333484

Ciudades -- Renovación -- Gipuzkoa.
Donostia-San Sebastian.
Urbanismo -- Gipuzkoa.
Sbc Aprendizaje A-711.4(460.154) GAL
http://millennium.ehu.es/record=b1877483~S1*spi

El libro está editado por Gráficas Michelena, dentro de su colección ‘mono-gráficas’. En él se recoge la documentación y las fotografías de los edificios que han ido desapareciendo de 13 barrios donostiarras durante las últimas siete décadas. La muestra incluye casi 700 imágenes de unos 200 edificios. ‘La ciudad que perdimos’ forma parte del programa de la I Bienal Internacional de Arquitectura de Euskadi MUGAK, organizada por el Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno Vasco.

La colección Mono-gráficas Michelena sorprende, un año más, con un libro de impecable factura e interesante contenido. En esta ocasión se trata de un completo catálogo de edificios y espacios donostiarras hoy desaparecidos. Preparado por Alberto Fernández-D’Arlas y Eneko E. Oronoz, el libro tiene su origen en la exposición del mismo título, producida por la Asociación Áncora de defensa del patrimonio. Un paseo visual y descriptivo por la memoria en trance de olvido de una ciudad históricamente más inclinada hacia la producción de lo novedoso que hacia la conservación de lo singular.

Imagen: El Diario Vasco / Exposición 'La ciudad que perdimos'
La Donostia que perdimos.
Una exposición recuerda los edificios desaparecidos en San Sebastián en las últimas siete décadas.
Borja Olaizola | El Diario Vasco, 2017-12-20
http://www.diariovasco.com/culturas/ciudad-perdimos-20171220134628-nt.html

Se llama ‘La ciudad que perdimos’ y recopila imágenes y planos de 190 edificios de San Sebastián que han sido borrados del mapa en las últimas siete décadas. Son hospitales, frontones, mercados, villas, teatros, fábricas, caseríos, talleres, casas de vecinos y hoteles que formaron parte del paisaje donostiarra y que desaparecieron para ser sustituidos en muchos casos por inmuebles más funcionales pero también mucho más impersonales. La exposición, que forma parte de la Bienal de Arquitectura Mugak, ha sido comisariada por la asociación Áncora de protección del patrimonio, que quiere reivindicar el legado arquitectónico de las generaciones anteriores y denunciar el peligro que aún se cierne sobre muchos edificios de San Sebastián.

El Convento de Santa Teresa, en la Parte Vieja, ha acogido este miércoles un doble estreno. Por un lado inicia su etapa como sede de actividades relacionadas con la arquitectura, cometido que desempeñará en los próximos años en aplicación del convenio recientemente suscrito entre la Diputación y el Gobierno Vasco para que se convierta en el Instituto Vasco de Arquitectura Contemporánea. El antiguo monasterio de la falda de Urgull, por otro lado, alberga la inauguración de la exposición ‘La ciudad que perdimos. Gestión de patrimonio urbano en San Sebastián, 1950-2017’, que reúne todos los ingredientes para ser un éxito.

La elección de 1950 como referencia cronológica obedece a que fue el año en que la voracidad urbanística de lo que más tarde se conocería como el desarrollismo comenzó a extender sus tentáculos. Alberto Fernández D’Arlas, que ha coordinado desde Áncora la exposición, recuerda que fue en aquel año cuando se redactó el primer Plan General de San Sebastián. «El documento no llegó a tener vigencia, pero era indicio de la presión y la complejidad crecientes en materia urbanística». El pistoletazo de salida, añade, fue el derribo de la Alhóndiga de la Plaza de Sarriegui, edificio considerado «una de las obras más singulares del neoclasicismo español».

La piqueta no tardó en hacer su aparición en el frente marítimo de La Concha, puro almíbar para cualquier promotor. La Ley del Suelo de 1956 propició una «espiral de destrucción» que se cobró sus primeras víctimas a finales de aquella década entre algunas de las villas que estaban en primera línea de la bahía. La edificación de una torre de doce plantas -el hotel Orly- en el solar de la antigua alhóndiga municipal hizo que saltasen las primeras alarmas en forma de un manifiesto suscrito por 37 arquitectos, entre ellos Oriol Bohigas o Sáenz de Oiza.

Las autoridades ignoraron las advertencias y sancionaron en 1962 un nuevo plan urbanístico que marcó el inicio de la etapa más oscura para el patrimonio donostiarra. «Al amparo de la norma -explica el portavoz de Áncora- se perpetraron los peores desmanes, produciéndose una densificación y un crecimiento incontrolado de la mancha urbana, con serias afecciones culturales y medioambientales».

En los 70 es quizás cuando la acción de la piqueta se volvió más visible. El derribo en 1973 del Kursaal, el Hotel Continental y la Plaza de Toros del Chofre en un plazo de unos pocos meses encendió todas las luces rojas. El rotundo alegato del Colegio de Arquitectos denunciando en 1976 la pasividad institucional ante las presiones especulativas fue el detonante para la primera iniciativa de protección del patrimonio, el Plan Especial del Área ‘R’, que incluía bajo su paraguas a un total de 36 edificios. La llegada de la democracia amplió el catálogo de edificios protegidos, sobre todo a partir de la Ley de Patrimonio Cultural del País Vasco de 1990 y el Plan General de Ordenación Urbana de 1995, que incluyó un nuevo catálogo de patrimonio.

La exposición resume en imágenes el itinerario del que se hace eco el representante de Áncora. Los 190 edificios que se recopilan están agrupados por barrios. Son fotografías entresacadas de archivos -la Fototeca de Kutxa, el Archivo Municipal, el de la Diputación y el de El Diario Vasco- que se alternan en algunos casos con planos originales de los edificios. En ocasiones se contraponen las imágenes del inmueble derruido y el que se alzó en su lugar en un juego que en líneas generales arroja un balance desolador para las nuevas estructuras. Las fotos están acompañadas de textos que contienen abundante información sobre las fechas y las circunstancias de las demoliciones.

Lista cronológica
Completan la muestra un listado de los derribos por años, así como un apartado en el que se exhiben las destrucciones más recientes, caso de algunas villas de Ondarreta, Gros y Ategorrieta. También hay un panel con testimonios de los movimientos ciudadanos de protesta que se han sucedido a lo largo de las últimas décadas. El capítulo que mayor impacto causa, no obstante, es el dedicado al patrimonio que sigue en peligro, donde se pueden ver edificaciones sobre las que aún pesa la amenaza de la piqueta, la mayoría de ellas villas que a sus valores arquitectónicos suman un notable patrimonio paisajístico por sus jardines. «Nos gustaría que se dictase una moratoria de los derribos mientras se revisa el Plan de Protección antes de que sea demasiado tarde», reflexionan desde Áncora.

La exposición permanecerá abierta hasta el 28 de enero aunque la fecha podría ampliarse en función del número de visitantes. Coincide tanto en tiempo como en espacio con otra muestra de Mugak que exhibe el resultado de un taller organizado por Atari en la semana inaugural de la Bienal. Tanto Pedro Astigarraga, comisario de la Bienal, como María José Tellería, directora de Cultura de la Diputación, animaron a los guipuzcoanos a visitarlas. 

Y TAMBIÉN…
El éxito de 'la ciudad que emociona'.
Mitxel Ezquiaga | El Diario Vasco, 2018-01-07

http://www.diariovasco.com/culturas/exito-ciudad-emociona-20180107002017-ntvo.html

lunes, 6 de noviembre de 2017

#libros #escultura | Jorge Oteiza, obra pública : un legado para el pueblo

Jorge Oteiza, obra pública : un legado para el pueblo / Juan Antonio García Marcos.
Michelena, Donostia-San Sebastián : 2016.
189 p. : il.
Colección: Mono-gráficas Michelena ; 24.
ISBN 9788494333460

Oteiza, Jorge, 1908-2003.
Sbc Aprendizaje A-73OTEIZA JOR
http://millennium.ehu.es/record=b1856079~S1*spi

Tras su periodo americano Oteiza regresa en 1948. La nueva etapa comienza en Bilbao en la calle lturruibide; en 1950 le es adjudicada la primera obra por concurso público. La estatuaria de la fachada de la Basílica de Aránzazu es proyectada en 1951-53 y prohibida en 1954 por el Cardenal Antoniuti y realizada en 1969. Este es el punto de partida geográfico para una amplia lista de obras que a lo largo de los años ha sembrado el territorio vasco de forma preferente.

La obra pública de Jorge Oteiza tiene distintos momentos en la historia de nuestro país, cada escultura corresponde a una circunstancia diferente, pero toda ella enclavada dentro de su investigación que finaliza con el "Propósito Experimental" escrito entre 1956-1957. La publicación coincide con su participación en la "IV Bienal de Sao Paulo", en el catálogo que presenta junto a las veintinueve esculturas reunidas en diez grupos. Con todo ello obtiene el "Premio Internacional de Escultura". En esta ciudad brasileña se quedó una de sus esculturas realizadas en hierro, 1958,"Expansión espacial por fusión de unidades abiertas ". Es el final de una investigación que culmina en 1959; trabaja en su estudio de Madrid auspiciado por el que fuera su mecenas Juan Huarte y vive en una casa en la Ciudad Lineal, por donde pasaron entre otros, los escultores Negret y Marino de Teana, también el pintor Fidalgo y el artista argentino Leska.

Este final tiene un proceso que se desarrolla en los años siguientes donde Oteiza hace que su pensamiento se convierta en letra impresa, comienza a publicar su pensamiento y da continuación a su primera publicación "Interpretación estética de la estatuaria megalítica americana", con nuevas publicaciones. "Quousque Tandem" 1963. Le seguirían "Ejercicios Espirituales en un Túnel" en un primer intento en 1966 y definitivamente en 1983, junto a la cuarta edición de "Quousque Tandem". En 1990 vemos "Existe Dios al Noroeste" seguido en 1991 del "Libro de los Plagios" y la "Ley de los Cambios". En 1992 "ltziar, elegía y otros poemas" dedicado a su esposa recientemente fallecida y al también desaparecido pintor y fotógrafo Nicolás Lecuona. En 1995 publica "Estética del huevo. Huevo y Laberinto, Mentalidad vasca y laberinto" y también "Nociones para una filología vasca de nuestro preindoeuropeo".

Su palabra fue tomada en diferentes momentos y divulgada de muy distintas formas, siempre se interesó más la prensa por sus rifirrafes, desencuentros culturales, enfrentamientos y escritos publicados en los medios que se remontan a los años cincuenta con motivo de Aránzazu. De entonces queda su enfrentamiento con el crítico próximo al Opus Dei Alberto Clavería y la intermediación en este asunto de Carlos Ribera. Le seguirían otros como el protagonizado en 1967 con el también crítico de arte Antonio Viglione.

Desde Aránzazu hasta el grupo "GAUR", se suceden diferentes situaciones interesantes en la vida de Oteiza, son los primeros pasos que le llevarían a sucesos posteriores reseñados en la prensa del País Vasco y Navarra, acontecimientos que fueron recogidos en el libro "Historia de Una Inquietud" publicado por la editorial Txertoa en 2003. En una ocasión Álvaro Bermejo le preguntó: “¿Qué tienen en común la Cólera de Aquiles y la Cólera de Oteiza ? (Genial). Yo no tengo talón. Yo vuelo.”

viernes, 20 de enero de 2017

#libros #historia | A las ocho en el reloj

A las ocho en el reloj.
Michelena, Donostia-San Sebastián : 2008.
218 p. : il.
Colección: Monográficas Michelena ; 16.

Donostia-San Sebastián.
Mobiliario urbano.
Relojes.
Sbc Investigación 681.11 ALA
http://millennium.ehu.es/record=b1565549~S1*spi
TEXTO COMPLETO | Michelena
http://www.michag.es/es/monograficas/

Esta obra constituye una aproximación a la historia del reloj a través de una colección privada. Las explicaciones sustentan un recorrido visual por piezas de gran valor, y nos proporcionan las claves del progreso en la técnica y ciencia de la medición del tiempo, desde el reloj de sol hasta las máquinas electrónicas de hoy. Como todos los títulos que componen la colección Monográficas Michelena, destaca el buen gusto de la edición y la calidad del soporte y de las reproducciones. Completa el libro un paseo fotográfico por los relojes urbanos de San Sebastián con sus descriptores.


Agujas que esconden historias
Gontzal Largo


Hubo una época, no demasiado lejana, en la que para conocer la hora había que alzar la vista al cielo. Luego, con suerte, se atisbaba el campanario de una iglesia, la fachada de algún ayuntamiento o el pórtico de una estación de ferrocarril y ahí, indolente y preciso, un reloj susurraba horas, minutos y segundos. Hubo una época en la que el tiempo no viajaba anudado en las muñecas de las personas, en la que los teléfonos móviles eran una fantasía futurista y conocer la hora dependía, casi exclusivamente, de la generosidad de aquellos estamentos que vestían sus edificios con un reloj. Los años han pasado y conocer la hora es, hoy en día, una necesidad a la que todo, o casi todo, el mundo tiene fácil acceso.

No siempre ha sido así. Tiempo atrás, cuando no existían los relojes de bolsillo o de pulsera, los medidores de tiempo públicos eran referencias básicas en la vida de ciudades y pueblos: una única máquina –estratégicamente situada en una torre o una fachada– era capaz de guiar las vidas y los ritmos de toda una comunidad. Cuando los relojes personales se popularizaron, la hora se democratizó pero seguían persistiendo ciertos problemas: había que darles cuerda y ponerlos en hora, siempre con la ayuda de un medidor “oficial” ya estuviera en una iglesia, o en la carta de ajuste de la televisión. Los siglos pasan y los relojes públicos, aunque desprovistos de aquella importancia vital, permanecen en los lugares desde donde, antaño, gobernaron las vidas de nuestros antepasados. Su función actual es otra, no tan dinámica, no tan esencial pero, simbólicamente, igual de poderosa.

Uno de los más famosos medidores de tiempo de San Sebastián es invisible, no puede verse, pero sí oírse. Se encuentra en la confluencia de las calles Andia y Garibay y, desde hace casi 100 años, anuncia a donostiarras y foráneos la llegada del mediodía. Pertenece a la Relojería Internacional y es reconocible por su estruendosa sirena que, puntualmente a las 12 horas, inunda el centro de la ciudad de decibelios. El discreto reloj se encuentra en el interior de la tienda, pero el artilugio que hace posible el bramido fabril –de hecho, se trata de una alarma industrial, utilizada hace décadas para anunciar los cambios de turno– se ubica en la azotea del inmueble del número 2 de la calle Andia. La idea original fue del periódico El Pueblo Vasco que creó el reclamo publicitario a principios del siglo XX con la cortés intención de que todos los donostiarras se sirvieran de éste para poner en hora sus relojes. En la década de los años treinta, la Relojería Internacional tomó el relevo –y la sirena– perviviendo la tradición hasta nuestros días y convirtiendo este ruido semejante a un toque de queda bélico en un icono sonoro de San Sebastián.

A escasos metros de allí, en una de las principales arterias de la capital guipuzcoana, el Boulevard, se levanta un reloj de formas clásicas y una base de recia fundición. A pesar de su fisonomía, no hay que llamarse a engaño: la máquina es tan reciente como la remodelación de la vía sobre la que se asienta, del año 1999. Sustituye al que fue mítico “reloj del Bule”, lugar de encuentro para toda una generación de donostiarras que se encontraba adosado en uno de los muros calizos en los que desemboca la calle San Jerónimo. Ni era bello, ni pretendía serlo, sino que nació en una época, los años sesenta, en la que funcionalidad y modernidad iban de la mano. El reloj del Bule era muy poco agraciado: un pantallón automático de grandes números que algunos comparaban maliciosamente con los marcadores de los espacios deportivos, como si la hora en ese rincón de San Sebastián fuera un lento tanteo. La razón de ser de este prodigio que acabó convirtiéndose en el epicentro de un millón de citas –entre amigos, entre novios, entre amantes…– eran las paradas de autobuses que se amontonaban a unos pocos metros. Fue instalado por la propia Compañía del Tranvía de San Sebastián para que usuarios y conductores tuvieran conocimiento del momento en el que vivían y los autobuses partían. En las puertas del siglo XXI, el Boulevard cambió de vestimenta, los carriles de tráfico se desplazaron unos metros hacia el Ensanche Cortázar y el reloj automático perdió la utilidad y, en consecuencia, el indulto que le impedía morir. En 1999 fue retirado y sustituido por, paradojas de la vida, uno de esfera y agujas situado junto al kiosco de la música.

La geografía de San Sebastián, como la de cualquier otra capital, se puede estructurar en torno a estas complejas máquinas que vigilan los entresijos del tiempo. En la Bella Easo hay relojes de altos vuelos como el del Buen Pastor o el de la basílica de Santa María, aupado éste sobre la estatua de San Sebastián más siniestra de la ciudad; relojes adosados a vetustos edificios góticos como el de la iglesia de San Vicente; relojes ligados al principal emblema de la ciudad, en los monolitos del Paseo de La Concha; relojes que daban –y siguen dando- la bienvenida a aquellos que llegaban desde Francia, como el de Ategorrieta, o relojes que, parece, nunca funcionan correctamente como las ajardinadas agujas de la plaza de Gipuzkoa, que algunos halcones nocturnos gustan de poner en horas imposibles.

El tiempo es, junto al amor, el único bien que ni tiene precio, ni puede comprarse, de ahí que no haya plaza mayor, ayuntamiento o iglesia en nuestro territorio histórico carente de un moderno medidor de tiempo. Incluso, mucho antes de que la tecnología mecánica asomara por el horizonte, la dictadura de las horas se ejercía a través de relojes de sol. Su dinámica es sencilla, aplastante y tan exacta como la rutina del astro rey, aunque le afecten los días nublados, tan habituales en estas coordenadas cantábricas. Así, hallamos relojes solares en el ayuntamiento de Rentería; en la Erloju Etxe de la calle Euskal Herria de Ibarra; en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Segura; en el templo homónimo en Baliarrain; en la de San Lorenzo de Ikaztegieta; en la puerta monumental de Santa María, de Hondarribia; en la iglesia de San Andrés de Eibar o en la Torre de Alzola de Elgoibar.Todos ellos, por supuesto, siguen funcionando para ojos de aquellos románticos que les prestan atención.

Y luego, claro, hay relojes con historia, con mucha historia. En Eibar, el del Ayuntamiento fue parte implicada en uno de los hechos más importantes acaecidos en la biografía moderna de la villa: la localidad armera fue la primera de España en izar la bandera de la República el 14 de abril de 1931. Ocurrió pocos minutos antes de las ocho de la mañana. En las horas previas, varios camioneros que realizaban rutas entre Madrid y el País Vasco habían confirmado los rumores que se venían sucediendo: la II República era una realidad palpable que había que oficializar. Así, sindicalistas y políticos se pusieron en marcha para que, poco antes del amanecer, la plaza del Ayuntamiento rebosara de eibarreses ávidos de la esperada proclamación. Ésta tuvo lugar frente al Ayuntamiento de traza neoclásica, decorado en su frontón por un reloj de esfera que se convertiría en testigo mudo de este hecho histórico: a las 7.45 horas, se izó la enseña republicana para gloria de muchos y temor de unos pocos: para algunos, los acontecimientos se habían desarrollado con demasiada precipitación y prestancia, como así se demostró: hubieron de pasar casi seis horas más para que Francesc Maciá en la otra punta del país, en el edificio de la Diputación de Barcelona, hiciera las veces con el trapo rojo, amarillo y morado. Eibar había sido vanguardia del movimiento republicano. El reloj de su Ayuntamiento podía dar fe de ello.

jueves, 7 de mayo de 2015

#liburuak #artea | Gipuzkoako itsasaldea artean = La costa guipuzcoana en el arte

Gipuzkoako itsasaldea artean = La costa guipuzcoana en el arte / José María Unsain Azpiroz
Michelena, Donostia-San Sebastián : 2014
288 p. : il. ; 21 cm
Colección: Mono-Gráficas Michelena ; 22
ISBN 9788494333408

Pintura de paisajes -- Gipuzkoa.
Sbc Aprendizaje A-75.04 GIP
http://millennium.ehu.es/record=b1808241~S1*spi

Jose Maria Unsainek idatzitako eta Untzi Museoaren laguntzaz Michelena Artes Gráficas-ek argitaratutako liburu honen (227 orrialde eta batez ere irudiak dituen euskara-gaztelera edizio elebiduna), sorburua Donostiako Untzi Museoak 2014ean egindako "Gipuzkoako itsasaldea artean" erakusketa da. Erakusketa bezala, liburua Gipuzkoako itsasaldean zeharreko ibilbide gisa planteatzen da –Bidasoaren estuariotik Mutrikuraino–, olio-pintura, akuarela, marrazki, grabatu eta litografia aukera batetik abiatuta.

Itsasaldeko ibilbide honek, ikusizko arteen ikuspegitik, aukera ematen du Gipuzkoako kostaldeko paisaia fisikoak eta giza paisaiak denboran zehar izan duten bilakaeraren, eta mantendu dituzten elementuen gaineko irakurketa bat egiteko. Gainera, Gipuzkoako itsasaldeko paisaiaren eta portuen irudikapen grafiko eta piktorikoen aniztasunera hurbiltzea ahalbidetzen du.

Erakusketarako zein libururako obrak aukeratzeko unean, irizpide artistikoak edota dokumentalak jarraitu dira; obrak berak bilduma publiko eta pribatuetakoak dira. Partikularren obretako asko eta asko jendaurrean inoiz erakutsi gabeak ziren, edo apenas ezagunak behintzat. Eta ikusiko ditugun koadroetako batzuk Untzi Museoko erakusketarako propio eginak dira. Horixe dugu Juan Luis Goenaga, Nori Ushijima, Iñaki Bilbao eta Jesús Manséren obren kasua.

Liburua erakusketatik sortua da, zuzenean, baina hala ere ezin dugu katalogotzat hartu, zeren eta jasotzen duen pieza kopurua ez baita erakusketarako aukeratuetara mugatzen; oso bestela, hainbat arrazoi tarteko Museoan erakusterik izan ez zen baina garrantzi artistiko edo dokumentalagatik jasotzeari egoki iritzi diogun beste hainbat obra ere baditu.

ESTEKAK
Untzi Museoa | Gipuzkoako itsasaldea artean

http://www.untzimuseoa.eus/eu/erakusketak/aurreko-erakusketak/504-la-costa-guipuzcoana-en-el-arte